Quisiera felicitar públicamente a Laura Elena Ionita por la iniciativa impulsada en change.org y por la presentación de una instancia reclamando mejoras en el transporte público de Castellar del Vallès. Acciones así ayudan a visibilizar una problemática que afecta diariamente a muchos vecinos.
Sin embargo, el debate no debería centrarse únicamente en la recuperación de la C4. También sería necesario reclamar el retorno de la C6, una línea que muchos usuarios todavía recuerdan como especialmente útil para las conexiones con otros municipios y servicios.
Asimismo, sería importante mejorar la línea e1. Sería lógico que realizase parada en Sabadell Nord, facilitando así el enlace con Renfe y FGC, algo básico en cualquier planteamiento moderno de movilidad integrada. También haría falta aumentar su frecuencia de lunes a viernes e incluso los sábados, ya que la necesidad de desplazarse no desaparece el fin de semana. Del mismo modo, una parada en Cal Calissó sería muy útil para numerosos usuarios.
Y tampoco estaría de más aumentar la frecuencia de la N65, especialmente para quienes trabajan en horarios nocturnos o necesitan regresar tarde a casa.
Muchas veces se da por hecho que quien tiene problemas de movilidad puede solucionarlo utilizando coche privado, pero eso implica unos costes cada vez más difíciles de asumir: combustible, seguro, mantenimiento, averías, ITV, impuestos, aparcamiento o el propio precio del vehículo. Para muchas personas –jóvenes, trabajadores precarios, estudiantes, personas mayores o familias con dificultades económicas– depender del coche no es una opción realista.
Un transporte público eficiente no solo mejora la movilidad: también reduce desigualdades, facilita el acceso al trabajo y a los estudios y ofrece una alternativa real a quienes no pueden o no quieren asumir el elevado coste económico de utilizar un vehículo privado para todo.
Castellar del Vallès hace tiempo que merece una red de transporte más conectada, más frecuente y mejor pensada para las necesidades reales de sus vecinos.